Delicadeza a partir del primer momento: Cuida la piel de tu bebé desde el nacimiento

Cuida la piel de tu bebé

La llegada de una nueva vida al mundo supone un gran cambio en la vida de los padres, las rutinas de alimentación, sueño e incluso de cuidados cambian en los integrantes de la familia, por ello es sumamente importante que los nuevos papás desarrollen  hábitos de cuidado para el pequeño recién nacido.

En el cuerpo humano el órgano más grande y con mayor exposición a daños es la piel y siendo este órgano tan sensible, en un bebé que cambió el vientre materno por otro ambiente los cuidados deben ser más dedicados.

Las funciones de barrera en los bebés recién nacidos declarados sanos es adecuada para proteger los órganos internos de algún daño, sin embargo esta continúa desarrollándose a lo largo del primer año de vida de ese infante.

El cambio de condiciones del niño o la niña, entonces, vuelve la piel más susceptible l a la sequedad y a la irritación, principalmente por factores contaminantes, los cambios de clima, la aplicación de productos  e incluso la ingesta de alimentos por parte de la madre.

Cuida el ombligo

La parte del bebe que lo conectaba con su madre cuando estaba desarrollándose suele ser sumamente delicada, los restos del cordón umbilical suelen caerse entre los 5 y los 15 días posteriores al nacimiento.

Esta área es susceptible a infecciones debido a que se considera una herida, por lo cual la recomendación de expertos es mantener limpia y seca el área, sin colocación de gasas, evitando el roce con el pañal o con alguna prenda de vestir que quede muy ajustada.

¿Se puede bañar al bebé?

Los factores infecciosos como la saliva, las secreciones nasales, la orina, las heces y la suciedad puede romper la barrera cutánea que es la que le proporciona la protección al bebe.

El factor principal para mantener la piel libre de afecciones es la limpieza, para esto se deben utilizar productos adecuados para recién nacidos, es aconsejable que estos productos hubieran sido testeados científicamente, pues estos mantienen el pH adecuado en la piel.

En este caso, expertos aconsejan utilizar una o dos veces por semana algún emoliente que tenga la fórmula adecuada para el pequeño; este producto ayuda a mejorar la barrera cutánea; aplicar una capa fina, evitando que queden residuos atrapados entre los pliegues la piel y el producto es la mejor forma de utilizarlo,

Las primeras semanas de vida, la recomendación es limpiar al bebe suavemente con agua tibia; pasado este tiempo se pueden incluir productos de higiene, sin embargo, es prudente evitar los productos perfumados, como jabones o champús, estos productos deben ser neutros.

¡No limpies de más!

Muchas madres utilizan soluciones antisépticas o productos limpiadores para “limpiar” la piel del bebé, sin tener en cuenta que esto provoca alteraciones en el ecosistema microbiológico del órgano más grande, que contribuye a la aparición de otros microorganismos.

El alcohol, en los diferentes volúmenes de concentración, puede afectar en mayor o menor condición, generando desde una pequeña irritación hasta una quemadura en la piel del neonato.

Cuidado con la temperatura

Los cambios de temperaturas pueden incidir en la aparición de afecciones en la piel; cuando esta es muy elevada puede generar sudamina o hipertermia, mientras que si es demasiado fría puede provocar hipotermia o paniculitis.

Es por ello que la temperatura del agua cuando se bañe al nene debe estar muy bien medida, pero también deben tener en consideración la exposición al sol y la ropa que se le colocará, para mantener al pequeño en equilibrio.

Ojo con el pañal

La dermatitis en la zona del pañal es un mal muy común en los recién nacidos, las recomendaciones apuntan a no dejar por mucho tiempo el pañal, incluso, exhortan a los padres a cambiar el pañal inmediatamente que el infante realice la micción, pues la humedad aumenta la fricción y promueve el crecimiento de gérmenes.

Teniendo en cuenta estos tips la piel del bebé tendrá una integridad absoluta y con ello una reducción de riesgos de patologías cutáneas como alergias o infecciones.

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