Insulina: Enemigo silencioso de la salud cerebral

Insulina

Al hablar de insulina, nos transportamos de manera inmediata a la diabetes tipo 1 y 2. Algunas personas, por antecedentes familiares o padecimiento propio, la asocian directamente con el síndrome metabólico.

Pero, la insulina durante más de una década se ha vuelto tema de investigación científica de amplio rango de influencia, hasta llegar al estudio de su interacción con nuestro cerebro.

Esta hormona generada por el páncreas, tiene como objetivo regular la glucosa en la sangre como un perfecto mecanismo de entrada y salida, para luego ser convertida en energía para las células del organismo.

El proceso de la insulina, es recreado comúnmente como “una llave dentro de una cerradura”, que al alterarse, puede generar aumento en los niveles de azúcar en el torrente sanguíneo y producir diversas patologías.

¿Cómo actúa en nuestro cuerpo?

Cuando realizamos la ingesta nutricional diaria, los carbohidratos se convierten en azúcares simples. El páncreas entonces, inicia la generación de la insulina para llevar glucosa a las células y que éstas puedan realizar su función correctamente.

Si la hormona no puede ser producida por el cuerpo, o se genera en mínimas cantidades (diabetes tipo 1), los hidratos de carbono no son procesados, por lo cual a través de tratamientos sustitutivos, se debe administrar la misma, para continuar con el ciclo y mantener en los límites positivos a la glucosa.

Con ello, se evita la ausencia de energía celular y que se recurran a otras vías para obtener su fuente de alimentación.

La insulina y el sistema nervioso central

En diversas investigaciones, la insulina está estrechamente asociada con la enfermedad de Alzheimer (EA), incluso, se ha llegado a establecer un patrón en donde el paciente diabético, es más propenso a sufrir esta enfermedad degenerativa.

A través de la diabetes se puede derivar a la demencia vascular, al  deteriorarse los vasos sanguíneos del cerebro, así como al envejecimiento prematuro de las neuronas. La afectación de la memoria y de los procesos cognitivos, también están relacionados con la hormona.

En otras investigaciones, se establece una teoría en donde el cerebro genera su propia insulina, sin embargo esta no ha sido probada del todo.

No obstante, se ha incursionado en tratamientos para la EA con proinsulina- hormona precursora de la insulina- ya que ha demostrado eficacia en la desinflamación del cerebro, según resultados de pruebas realizadas en ratones.

La proinsulina como receta, ha sido utilizada como protector de las células neurales, siendo beneficioso para el sistema nervioso.

Cuidado propio, el primer tratamiento

La alteración de la insulina es causante de enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares, ceguera y afectación en los riñones, por nombrar solo algunas.

Mantener los correctos niveles de glucosa e insulina es nuestra responsabilidad. El ejercicio físico y una alimentación balanceada, contribuye a bienestar corporal, control de la obesidad y es un aliado seguro en el tratamiento de la diabetes tipo 2.

La visita periódica al médico y la detección temprana de la diabetes, favorece el cuidado de nuestro cerebro en un futuro.

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