¿Qué son los radicales libres y cómo nos afectan?

radicales libres

Según la definición más simple, los radicales libres son moléculas que, por el hecho de tener electrones no apareados, atacan compuestos que forman parte de nuestras células y las oxidan. Aparecen en diversas formas, pero actualmente los radicales libres de oxígeno son los mejor investigados. Aunque es difícil de creer, el oxígeno que da vida también puede tener un efecto negativo en nuestro cuerpo.

Y aunque no todos los radicales libres son dañinos (algunos de ellos están involucrados cambios necesarios en el cuerpo); en caso de su acumulación excesiva, pueden dañar de forma crónica a nuestro organismo. Así, por ejemplo:

– dañan el ADN de la célula, lo que conduce a mutaciones.

– atacan proteínas que forman parte de las membranas celulares.

– destruyen los ácidos grasos insaturados en las membranas celulares.

Todos estos cambios inducidos por los radicales libres conducen a la muerte celular. Estos procesos son muy lentos y sus efectos aparecen de manera acumulativa a lo largo de los años, precisamente en forma de diversas enfermedades. Hoy en día, ya se ha establecido la relación entre la acción de los raedicales libres y hasta 60 enfermedades.

¿Pero, podemos evitar la formación de radicales libres? No. Nuestro cuerpo los produce constantemente, principalmente como resultado del metabolismo normal y otras reacciones metabólicas.

Sin embargo, la mayoría de los radicales se producen como resultado de efectos externos nocivos, como lo son:

– contaminación del aire

– radiación ionizante

– humo de tabaco

– drogas

– dieta no saludable

– estrés a largo plazo

Antioxidantes vs radicales libres

La tarea principal de los antioxidantes es la de proteger las células de nuestro cuerpo contra los efectos nocivos de los oxidantes. Si hay suficientes, y al mismo tiempo la cantidad de radicales libres es limitada (gracias a dejar de fumar, cambiar la dieta por una sana, descanso racional), el cuerpo adquiere mayor inmunidad y deja de estar indefenso.

El papel de los antioxidantes en la protección del cuerpo contra los radicales libres y, por lo tanto, la aparición de numerosas enfermedades, ha fascinado a los científicos durante años. No es de extrañar que estén constantemente buscando las mejores fuentes de estos ingredientes activos en productos naturales.

Los antioxidantes más importantes que muestran el efecto más fuerte son:

Betacaroteno: se considera un factor importante contra el cáncer; además, protege el corazón y el sistema circulatorio y fortalece la inmunidad. Se encuentra en las verduras de color naranja y verde, y cuanto más oscuro es su color, más. Las mejores fuentes de betacaroteno son las zanahorias, el pimiento rojo, la calabaza, la espinaca, la col rizada, la lechuga, el brócoli, las naranjas y las toronjas.

Glutatión: como el betacaroteno, se considera un factor importante de protección contra el cáncer; además, desintoxica las sustancias del aire contaminado. Sus principales fuentes son sandías, espárragos y aguacates , pero también se encuentra en pomelos, naranjas, fresas, melocotones, brócoli y coliflor.

Licopeno: tiene propiedades anticancerígenas notables, especialmente en el caso de los cánceres de próstata y cuello uterino; es importante para proteger el corazón y el sistema circulatorio; la mayor parte de licopeno se encuentra en tomates y sandías.

Quercetina: tiene fuertes propiedades antibacterianas, antivirales y antiinflamatorias, y además alivia los síntomas de alergia. Como la mayoría de los antioxidantes, tiene un efecto anticancerígeno y protector sobre nuestro sistema cardiovascular. Se encuentra en grandes cantidades en cebollas, uvas negras y brócoli.

Ubiquinona (coenzima Q10): es un antioxidante relativamente poco conocido a pesar de sus importantes propiedades, ayuda en la reducción del nivel de los llamados colesterol malo y cuida el sistema cardiovascular. Se cree que es gracias a este compuesto que las grasas contenidas en el pescado tienen un efecto tan favorable a la salud. Sus mejores fuentes son las sardinas, la caballa, los frutos secos (cacahuetes, nueces y pistachos), así como la soja y las semillas de sésamo.

Vitamina C: se cree que es útil frente a enfermedades del sistema respiratorio, sistema cardiovascular, cataratas y enfermedades neoplásicas; es un nutriente necesario para prácticamente todos los órganos y sistemas de nuestro cuerpo. Las mayores cantidades de vitamina C se encuentran en pimientos, brócoli, coles, coliflor, fresas, espinacas, repollo y frutas cítricas, pero también en grosellas, frambuesas, tomates, perejil y cebollín.

Vitamina E (tocoferol): se considera el factor protector más importante del sistema cardiovascular. Se encuentra en aceites vegetales, almendras, soja, semillas de girasol, cereales, leche, mantequilla, queso y huevos.

Enfermedades causadas por radicales libres

La actividad dañina de los radicales libres puede afectar prácticamente a todos los órganos y sistemas, causando diversas enfermedades y anomalías en su funcionamiento.

Los principales efectos negativos de tener demasiados radicales libres son:

– destrucción del ADN de la célula que conduce a mutaciones e incluso a la formación de tumores.

– daño de las paredes de los vasos sanguíneos y depósito de colesterol en las arterias, lo que provoca aterosclerosis, infarto de miocardio o accidente cerebrovascular.

– destrucción de las células del globo ocular que contribuyen a la formación de cataratas.

– la destrucción de las grasas epidérmicas y las fibras de colágeno, lo que conduce al rápido envejecimiento de la piel e incluso a la aparición de cáncer.

Estos, por supuesto, no son todos los efectos de estas sustancias destructivas. Los científicos creen que los radicales libres, en mayor o menor medida, contribuyen a la formación de cáncer en todos los órganos. Además, dañan el trabajo de todos los sistemas: nervioso, respiratorio, digestivo, urinario, genital y esquelético, provocando enfermedades graves que a menudo consideramos efecto del envejecimiento.

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